LA NAVIDAD DE TODOS

De vez en cuando la vida, toma conmigo café... el gran Nano, como todo poeta, grafica con escasas palabras tanto sentir y vaya que si ! Y si hacemos la Palomita? Si, aqui en Catalunya, lo traemos "al Aldo" y volamos con el y empalmamos en el registro atemporal del inconsciente aquella con esta, qué les parece? Un sueño y nada más habremos pensado cada uno en el arranque pero nos permitía estar despierto con el. ¡Lo trajimos Ernesto! Es el mismísimo Poy volando hacia "su gol", el más importante de su historia personal y la nuestra, seguidores del canaya donde estemos. Alli va, José, y detrás quedan esparcidos los momentos de incertidumbre previos a tanta dicha. Yayos, toquenlo que es cierto, es el mismo semidios de la anecdota permanente, aquella que habla de un juego de escondidas entre islas y marrones aguas hasta que se disipen las ganas del iluso señor que quería hacerle cambiar de colores y destino sin haberse preguntado nunca de que madera estaba hecho y de seguir preguntándose siempre el porqué de su fracaso. Seba, gritemos todos como cada vez que nos reunimos y desplegamos trapos y banderas, emociones y sentires. Diego, tu también, abrazate a la ilusión junto a Claudia y Alessandrito que a cuatro meses de llegar ya tiene sangre canalla, Ricardo, Susana, vamos todavia que es verdad, y ustedes todos, cantemos, sin nombres propios pero con sangre canalla. Todos estuvimos alli y la distancia entre París, Mallorca, Murcia, Tarragona o
Valencia desapareció bajo las ganas de estar juntos y la presencia del hermano que vino desde Israel nos trajo los aires de fraternidad necesarias para que fueramos desde la diáspora, un crisol donde fundir tanta devoción. No estuve por causas geográficas en la original, pero de tanto leerla y escucharla es casi lo mismo. Aqui no habia miles de personas en las tribunas
ni enfrente estaban los chicos malos del parque, daba igual. Eso si, un solitario y tembloroso pinguino en el arco fue testigo principal cuando "la gloria" se zambullo en el encuentro fugaz e inmortal con la redonda para depositarla en el fondo del arco. Y el delirio fue nuestra compañia y el pinguino miraba sin entender tanto jolgorio, tanta algarabía, tanta repetición de un solo grito, gooooooooooooool. Gracias a todos los que estuvieron, por la compañia y dedicación puesta al servicio de la causa, que este vuelo continúe entre nosotros y sigamos como siempre hasta que nos bajen la bandera con un solo grito: Soy, canalla, soy canalla, canalla yo soy...
Y un abrazo a todo el pueblo canalla donde esté porque las distancias no podrán llenarse jamás de ausencias.

Dr. Jorge Fertonani

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